Tuesday, November 21, 2006

Tomorrow I'll get up and buy you chips, a lollypop to stain your lips

Tu y yo empezamos esta cosa que después degeneró (o progresó) a una especie de relación obsesiva y dedicada. Digamos a una de esas cosas en que el futuro siempre importó más que el presente. Si en el presente estábamos mal, no importaba por que en el futuro tendríamos hijos, todo siempre se solucionaba... excepto no se solucionaba. Ni fue tu culpa ni fue la mía, aunque yo sé que yo suelo tender más hacia esto de crear castillos en el aire.

Mi primer castillo fue el matrimonio. De forma que no fue dificil dejarte entrar, y permitir que te llevaras el olor de mi casa, y dejaras uno muy tuyo. No importaba por que ultimadamente a eso se suponía que debería oler absolutamente todo y por siempre. Yo nos imaginaba en esa iglesia de Morelia cuyo decorador probablemente era pastelero, a juzgar por un estilo que más que rococó o churrigueresco deberíamos probablemente de clasificar como rocogueresco kitsch. Tu de blanco (jeje, de blanco... si supieran); yo de negro, ojalá con uno de esos sombreros de copa que me harían ver como gran señor. Me gusta verme como gran señor, es una cosa británica hasta cierto punto, si uno usa sombrero de copa sus palabras cargan más peso. Mucho más peso. Como que sí va a ser para toda la vida. Toda la vida.

El segundo fue irnos de México, juntos dar la vuelta por el mundo, conocer países que ultimadamente no pudimos conocer. Ir a ver lugares a los cuales los dos pertenecemos pero ninguno de los dos realmente conoce. Una idea chistosa que combinaba la sedentarización de estar juntos y casados, y la libertad de no estar con nadie. Pero con alguien, con alguna especie de compañía, una serie de variaciones que eran dificiles de entender.

El tercero fue que superaríamos ponernos cuernos, que no me molestaba, que no te molestaba, que la confianza allí estaba. Que yo no imaginaba cosas que no debería hacerlo. Y a veces era cierto, pero en otras no tanto, en medio de un pleito, en medio de un azotar del teléfono, mientras te mandaba a chingar a tu madre, en medio de esas cosas la sensación estaba fuerte de nuevo, alguien más entre tus piernas, su pene dentro de tí. No me gusta pensar en eso, nunca me gustó pensar en eso.

El momento del final vino cuando el olor de los aviones se volvió más importante que esa vagina pornográfica que ya he ilustrado. Cuando todo alrededor era más importante que lo que era, cuando llorar ya no valía de nada sino que tan solo era una ocurrencia común. La emoción de encontrarse ya no era la misma, y purrún se fue, te fuiste sin llevarte tu olor. Me fui y no se que te dejé atrás, pero espero haya sido pura... no se, pero que cuando al final del día, cuando en las manos de quien sea el afortunado que efectivamente te va a llevar al altar, pase toda tu vida amorosa por tu cabeza, antes de encontrarte con la obvia idea de que no tendrás a nadie más en tu vida, ojala el momento que me dediques sea en Nueva York, sea feliz, y algo, por lo menos tantito, te alumbre por dentro.

It Ain't love, diría David Gray, I'll go buy you chips, a lollypop to stain your lips, it ain't love. But it was darn close to it.

Chao,

Te quiere.


YO